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El multitudinario primer encierro de Sanfermin ha durado
7 minutos y 14 segundos, en los que los toros del Marqués
de Domecq protagonizaron momentos de extraordinario
peligro. Estos astados, fieles a su costumbre de cubrir
buena parte del recorrido disgregados y distraídos,
dejaron sobre el piso a cuatro corredores con sendas
cornadas. Uno en el tramo de Plaza del Ayuntamiento-Mercaderes y dos en el
de Telefónica que, al parecer, no revisten gravedad.
El primero de los ocho encierros de Sanfermin 2002
ha sido muy largo, multitudinario y muy peligroso.
Tal y como se esperaba, la cantidad de corredores
que han participado ha superado con creces lo recomendable,
como es habitual en los encierros de fin de semana.
Al gentío se le ha unido un piso mojado y sobre
todo la tendencia de los toros del Marqués
de Domecq a disgregarse y cubrir buena parte del recorrido
en solitario y arremetiendo contra los corredores.
El encierro ha comenzado a las ocho en punto de una
mañana fresca y soleada. Tras abrirse la puerta
de los corrales, la manada ha enfilado muy rápida
y agrupada la cuesta de Santo Domingo. Encabezaban
el grupo los cabestros, que han dejado atrás
a los toros bravos. Según han ascendido la
cuesta, se ha acentuado esta tendencia y en la plaza
del Ayuntamiento varios corredores han sido arrollados
por una manada que en sus últimas unidades
lanzaba peligrosos derrotes.
En Mercaderes varios toros han caído al suelo
y la manada se ha roto marcando el inicio de un encierro
totalmente distinto. Los cabestros han seguido su
camino y detrás ya han empezado a vivirse los
primeros sustos serios. El momento más escalofriante
del encierro ha tenido lugar en la famosa curva entre
Mercaderes y Estafeta. Allí uno de los toros
caídos ha embestido a un grupo de corredores
que ha cometido torpemente el error de estar parados
en la parte derecha de la curva. Dos de ellos han
sido violentamente tratados por las astas del toro
castaño y uno de ellos ha resultado corneado.
En Estafeta, los Domecq han protagonizado carreras
intermitentes, muy peligrosas y lentas. Los astados
han embestido a los corredores en numerosas ocasiones.
Un toro negro ha caído al suelo y tras levantarse
ha realizado arrancadas con mucho peligro. La estampa
de varios mozos tirando de los astados a punta de
periódico se ha repetido en varios momentos,
gracias a los cuales los toros han ido avanzando hasta
el tramo de Telefónica.
En Telefónica y en el callejón los
dos últimos astados se han vuelto en repetidas
ocasiones, creando momentos de muchísimo peligro
y se han producido varias cogidas fruto de las cuales
han quedado en el piso un corredor y una joven que,
al parecer, estaba presenciando la carrera desde el
vallado. Ambos presentaban sendos puntazos en la parte
trasera de las rodillas. Las reses han entrado en
la Plaza de Toros de forma muy fragmentada.
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